Por: Daniel Lerma Vilanova

 

 

 

Las cuatro de la madrugada y despierto,

En la consigna del jueves, pienso

¡Qué horror! No se me ocurre nada, no acierto

Estoy atenazado, bloqueado y muy tenso

Me doy la vuelta en la cama

 

Y me rozo con mi dama

La acaricio suavemente

Mientras apaciguo mi mente

¡Diantres! ¡Se ha despertado!

¿Qué pasa José? ¿Por qué me has despertado?

¿Te duele algo? —me pregunta.

Continue reading