POR: DANIEL LERMA VILANOVA

Yo, no supe lo que significaba la palabra:<<apatÍa>>, hasta que la empecé a oír repetidas veces, al final de mi infancia, entrando ya en mi adolescencia, y todas, refiriéndose a mí.</apatÍa>

Mi infancia transcurrió sin ningún interés por mi parte, no había nada que pudiera llamarme la atención y todo me parecía una solemne tontería y falsedad. Por eso, la mayor parte del tiempo, aconteció en un lugar donde solo cabíamos cuatro; yo, mis circunstancias, mi imaginación y mi bisabuela, que con sus cuentos e historias me llevaban a esos mundos imaginarios y fantásticos mucho mejores que la realidad.

Solo había una cosa que me hacía salir de mi abstracción; la zapatilla voladora de mi madre, que te alcanzaba aunque te escondieras en otra habitación. Eso sí que me hacía volver al presente.

No me gustaba nada de lo que me rodeaba; mi familia, mis vecinos, las ratas, las cucarachas, mis gobernantes, besar la mano de los curas y, no entendía el silencio de un pueblo que se sentía amordazado y que solo tenía una vía de escape como forma de protesta <>. Continue reading